El día de Nochevieja y el día de Año Nuevo son probablemente dos de los más importantes del año, especialmente porque te reúnes con amigos con los que generalmente no puedes pasar demasiado tiempo.

En esta ocasión, nos ha tocado pasar la última noche del año en Madrid, aunque generalmente solemos pasarla viajando, ya que no hay experiencia más maravillosa que vivir un día así en otras culturas.

Para quitarnos el "mono" viajero, decidimos que en vez de uvas comeríamos lentejas como hacen en Italia, y el día de año nuevo tampoco comeríamos cochinillo o cordero, sino delicias chinas, por lo que pedimos comida a domicilio (algo que puede resultar un poco extraño para este día, pero que a nosotros nos encanta).

Una de las grandes ventajas de haberlo hecho este año de esa manera es que no sufrimos el empacho propio de estos días y que genera tanto malestar en la mayoría.

Os recomiendo esta experiencia para el próximo año, que las tradiciones están para ser sustituidas por las que nosotros mismos inventemos...